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El gato de Schrödinger

20 Mayo 2012 By Ramiro Aznar In General
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Solicitar una beca o no solicitarla. Aplicar a un puesto de trabajo o no aplicar. En definitiva, arriesgarse o no arriesgarse. A través del experimento del gato de Schrödinger esta entrada pretende ayudar al lector a pasar del “seguro que no me llaman” al “¿Y por qué no?”.

 

 

Nunca sabrás si el gato está vivo o muerto si no abres la caja
(Fuente: The Brussels Journal)

 

A estas alturas de la película espero que la mayoría de vosotros estéis familiarizados con el famoso gatito del Doctor Schrödinger. Para los que aún no hayáis escuchado nada sobre este pequeño felino, intentaré explicarlo lo mejor posible en pocas líneas. Erase una vez un gato metido en una caja con un bote de gas venenoso. La caja era opaca, y ni siquiera el bueno de Schrödinger podía saber que sucedía en su interior. El bote por otro lado, tenía un mecanismo de apertura asociado a un isótopo radiactivo. Dicho isótopo tenía un 50% de probabilidades de desintegrarse. Por tanto, justo antes de abrir la caja no sabríamos si el gato está vivo o muerto (en realidad se dan las dos opciones de forma superpuesta). Sólo cuando abriésemos la caja conoceríamos el destino del pobre gatito. Si no he sido suficientemente claro, siempre nos quedará Seldon Cooper.

La analogía en nuestro caso radica en que la mayoría de nosotros dejamos la caja cerrada. Dejamos pasar las oportunidades. Los tiempos son difíciles, las becas son cada vez menos y los procesos de selección son cada día más exigentes. Pero si no aplicamos a ellos será imposible que seamos seleccionados, el gato (vivo o muerto) seguirá dentro de la caja. Por el contrario, si lo intentamos. Si nos arriesgamos. Si abrimos la caja una y otra vez, puede que la próxima vez nos encontramos al lindo gatito lamiéndose una patita. Además, se dice que los gatos tienen nueve vidas. Así que no tenemos excusa.

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